¡Por los pelos! En el día de ayer, Ramón Calderón pasó un mal rato en el aeropuerto de Niu York cuando unos policías le requirieron pasar a una sala privada para realizarle un “reconocimiento exhaustivo”. La mujer del presidente, presa del pánico, llamó rauda a nuestro Ministro del Interior, A.P. Burracalva -a quien el gran José Luis Balbín, siempre un hombre correctísimo, apodaba nada menos que “el miserable”- , para que mediara en el asunto. Se dice que la intervención del ministro al final no fue necesaria y que Calderón llegó a Madrid sin novedad, pero otras fuentes aseguran que los agentes ya tenían listo el famoso “índice de goma” para llegar hasta el fondo del asunto. ¿Se trataría en realidad de madridistas camuflados, deseosos de saber dónde fue el dinero del fichaje de Pepe? ¡Aún no lo sabemos todo sobre este incidente neoyorkino!
Por cierto, el “mejorequipodelmundo” es un poco mierdecilla, ¿no? ¿Les habrá caducado la papilla o es que jugar con los mayores no es igual que la pachanga de la UEFA?
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